Buena parte de lo que estropea un debate no son mentiras de hecho, sino trampas del lenguaje: formas de hablar que parecen argumentos pero no lo son. Reconocerlas es media batalla.
Las trampas más comunes
- Hombre de paja: deformar lo que dijo el otro para atacar una caricatura.
- Ad hominem: atacar a quien habla en vez de a su argumento.
- Falso dilema: «o esto o el caos», cuando hay más opciones.
- Motte and bailey: defender una tesis fuerte y, al ser atacada, refugiarse en una trivial.
- Eufemismos y etiquetas: nombrar las cosas para predisponer («ajuste» vs. «recorte», «inversión» vs. «gasto»).
El catálogo entero
Esto enlaza de lleno con nuestro Catálogo de falacias, donde cada trampa tiene su ficha: qué es, cuándo es trampa y cuándo es recurso legítimo, y cómo desmontarla. Aprender a verlas te vacuna contra que te manipulen — y contra manipular tú sin darte cuenta.