Armamento vs. sanidad: cañones, mantequilla y bolsa

El gancho

¿En qué gasta un país su dinero? Pocas comparaciones son tan reveladoras como armas vs. curar. Es el viejo dilema de «cañones o mantequilla»: cada euro tiene un coste de oportunidad. Aquí ponemos los dos platos —gasto público y negocio privado— y cruzamos algo que casi nadie mira: cómo se comportan en bolsa la defensa y la salud. (Muchas cifras

El marco: «cañones o mantequilla»

Los recursos son limitados; dedicarlos a una cosa es no dedicarlos a otra. No es que uno sea bueno y otro malo (la defensa es un bien público real), sino que toda prioridad tiene un precio que dice mucho de un país.

El gasto público: cuánto va a cada cosa

A escala mundial, y sorprende, se gasta más en sanidad que en defensa: gasto militar ~2,4 billones USD (~2,3-2,5 % del PIB mundial) frente a sanitario ~9-10 % del PIB. Pero hay enormes diferencias: el gasto militar repunta desde 2014 y sobre todo tras Ucrania (2022); el sanitario sube por envejecimiento. Por bloques (⚠️): EE. UU. gasta enormemente en ambos (mayor gasto militar del mundo, ~40 % del global, y ~17 % del PIB en sanidad, mayoritariamente privada). Europa: defensa históricamente baja (muchos por debajo del 2 % OTAN), ahora subiendo; sanidad alta y pública (~10-11 %). China: 2º gasto militar absoluto, moderado en % y creciendo. Japón: pacifista (art. 9, ~1 %, ahora hacia el 2 %), sanidad alta por envejecimiento. Latinoamérica: militar bajo, sanidad mixta y desigual.

Lo privado y la bolsa: dos negocios distintos

  • Quién fabrica: en defensa el cliente es el Estado pero fabrica la empresa privada (Lockheed Martin, RTX, Northrop, BAE, Rheinmetall, Thales): oligopolio de pocos clientes y proveedores. En sanidad, mezcla amplia (farmacéuticas, aseguradoras, equipos) con cliente final global.
  • En bolsa: la defensa depende de presupuestos públicos y geopolítica (estable y contracíclica: tras Ucrania, Rheinmetall se multiplicó); riesgo: decisiones políticas y estigma ético. La salud es un sector defensivo (se enferma en cualquier ciclo) con viento de cola demográfico (caso Novo Nordisk/Ozempic); riesgos: regulación de precios, patentes, litigios.
  • El dato que sorprende: el sector salud es uno de los mayores del mercado mundial; defensa es, en capitalización, un subsector pequeño. En el mercado, curar mueve mucho más dinero que armar.

Contraste: las campanas

  • Pacifista: cada euro en armas no cura ni educa; mucho gasto militar es miedo convertido en presupuesto.
  • Realista: sin seguridad no hay nada más; la defensa es un bien público clásico que el mercado no provee bien. Ucrania recuerda que desarmarse del todo sale carísimo.
  • Minarquista (con autocrítica): la defensa (con justicia y seguridad) es función esencial del Estado mínimo; la sanidad es donde se discute cuánto debe ser estatal. Pero el gasto militar también sufre despilfarro y captura: Eisenhower (¡un general!) avisó en 1961 del complejo militar-industrial. Defender que la seguridad es función legítima no es firmar cheques en blanco a la industria armamentística: hay rent-seeking en los dos lados.

El ángulo del inversor (con cautela ética)