Las paradojas de la ciencia (III): lógica, azar y decisiones imposibles

Tras las paradojas de la física y las matemáticas y cuánticas, esta tercera tanda entra en el terreno más escurridizo: la lógica, el azar y las decisiones. Aquí no falla el universo: falla nuestra forma de razonar.

1. LA PARADOJA DEL MENTIROSO

Descripción. La frase «esta frase es falsa». Si es verdadera, entonces es falsa; si es falsa, entonces es verdadera. No puede ser ni lo uno ni lo otro.

Historia. Se atribuye al cretense Epiménides y se formalizó con Eubulides de Mileto (siglo IV a.C.). Es una de las paradojas más antiguas que siguen vivas.

Explicación. El problema es la autorreferencia: una frase que habla de su propia verdad. No es un juego tonto: en 1931, Kurt Gödel convirtió esta idea en sus teoremas de incompletitud, que demostraron que en cualquier sistema matemático lo bastante potente hay verdades que no se pueden demostrar. Cambió las matemáticas para siempre.

Ejemplo. «Estoy mintiendo.» Y, más útil: es la raíz de por qué un ordenador no puede resolver ciertos problemas (el problema de la parada de Turing).

2. LA PARADOJA DE RUSSELL (Y EL BARBERO)

Descripción. Imagina el «conjunto de todos los conjuntos que no se contienen a sí mismos». ¿Se contiene a sí mismo? Si sí, no debería; si no, debería. Contradicción pura.

Historia. La descubrió Bertrand Russell en 1901 y hizo temblar los cimientos de las matemáticas, que se creían perfectamente lógicas.

Explicación. El error era pensar que «cualquier propiedad define un conjunto». Hubo que refundar la teoría de conjuntos con reglas más estrictas (la axiomática que se usa hoy). Sin esa crisis, no existirían las matemáticas modernas tal como las conocemos.

Ejemplo. La versión popular: en un pueblo, el barbero afeita a todos los que no se afeitan a sí mismos. ¿Quién afeita al barbero? Si se afeita, no debería; si no, debería.

3. EL PROBLEMA DE MONTY HALL

Descripción. Un concurso con 3 puertas: tras una hay un coche, tras las otras dos, cabras. Eliges una. El presentador, que sabe dónde está el coche, abre otra puerta con una cabra y te ofrece cambiar. ¿Conviene? La intuición dice «da igual, 50-50». Está equivocada: cambiar duplica tus opciones.

Historia. Se hizo famosa en 1990, cuando la columnista Marilyn vos Savant dio la respuesta correcta y miles de personas (incluidos matemáticos) le escribieron diciendo que se equivocaba. No era ella.

Explicación. Al elegir, tenías 1/3 de acertar. Esa probabilidad no cambia al abrir una puerta; todo el 2/3 restante se concentra en la otra puerta cerrada. Por eso cambiar te da 2/3 de ganar.

Ejemplo. Imagínalo con 100 puertas: eliges una (1/100), el presentador abre 98 cabras y deja una. ¿De verdad crees que tu primera puerta y la otra están 50-50? Cambiar es casi seguro.

4. LA PARADOJA DE SAN PETERSBURGO

Descripción. Un juego: lanzo una moneda hasta que salga cara; si sale en la tirada n, ganas 2^n euros. El premio esperado es infinito… pero nadie pagaría más que unas pocas monedas por jugar.

Historia. La planteó Nicolas Bernoulli y la analizó Daniel Bernoulli en 1738, en San Petersburgo.

Explicación. Demostró que las personas no decidimos por el valor esperado en euros, sino por la utilidad (lo que ese dinero significa para ti): 10 € valen mucho más para un pobre que para un rico. Es la semilla de la economía del comportamiento y de la teoría de la decisión bajo riesgo.

Ejemplo. Es la razón por la que compras un seguro (pagas para evitar una pérdida enorme aunque improbable) y, a la vez, por la que la lotería funciona pese a ser un mal negocio «esperado».

5. LA PARADOJA DE LOS CUERVOS (HEMPEL)

Descripción. «Todos los cuervos son negros» es lógicamente equivalente a «todo lo que no es negro no es un cuervo». Entonces… ver una manzana roja (algo no negro que no es cuervo) confirma que todos los cuervos son negros. Absurdo.

Historia. La formuló el filósofo Carl Hempel en los años 40, estudiando cómo se confirman las teorías científicas.

Explicación. Lógicamente, la manzana aporta una pizca de confirmación… pero ínfima, porque hay muchísimas cosas no negras. La paradoja enseña que observar para confirmar una teoría es más sutil de lo que parece, y que no todas las pruebas pesan igual.

Ejemplo. Es clave en estadística y ciencia: por eso es más informativo buscar cuervos (y ver si son negros) que mirar manzanas. Buscar dónde tu teoría podría fallar vale más que acumular ejemplos fáciles.

6. LA PARADOJA DEL MONTÓN (SORITES)

Descripción. Un millón de granos de arena son un montón. Si quitas uno, sigue siendo un montón. Y otro… ¿En qué grano exacto deja de ser un montón? Parece que nunca, pero un solo grano no es un montón.

Historia. Otra de Eubulides (siglo IV a.C.); «sorites» viene del griego soros, «montón».

Explicación. El problema es la vaguedad del lenguaje: palabras como «montón», «alto» o «calvo» no tienen un límite nítido. No es un fallo de la realidad, sino de nuestras categorías. La lógica moderna la aborda con la lógica difusa (grados de verdad entre 0 y 1).

Ejemplo. ¿Cuántos pelos hay que perder para ser «calvo»? ¿Cuántos euros para ser «rico»? La misma trampa, y por eso los debates con palabras vagas no se ganan nunca.

7. LA PARADOJA DE NEWCOMB

Descripción. Un ser casi infalible predice tus decisiones. Hay dos cajas: B siempre tiene 1.000 €; A tiene 1 millón si el ser predijo que cogerías solo A, y nada si predijo que cogerías ambas. ¿Coges solo A, o las dos? Dos razonamientos impecables dan respuestas opuestas.

Historia. La ideó el físico William Newcomb y la popularizó el filósofo Robert Nozick en 1969.

Explicación. Choca la causalidad («ya está decidido lo que hay en las cajas, así que coge las dos») con la evidencia («los que cogen solo A acaban ricos, así que coge solo A»). No hay consenso: divide a los expertos en teoría de la decisión hasta hoy. Toca de lleno el libre albedrío y la predicción.

Ejemplo. Es más que un juego: aparece en debates sobre IA superinteligente, predicción del comportamiento y hasta en ciertas versiones de la teoría de juegos.

EN RESUMEN

De «esta frase es falsa» a una caja con un millón, estas paradojas comparten algo: el universo no falla, fallan nuestras herramientas para pensarlo (el lenguaje, la lógica, la intuición sobre el azar). Afinarlas es, literalmente, hacer ciencia.

Fuentes

Epiménides/Eubulides y Gödel (1931) · Russell (1901) · Monty Hall y Marilyn vos Savant (1990) · D. Bernoulli (1738) · Hempel (años 40) · paradoja sorites (Eubulides) · Newcomb y Nozick (1969).

Notas para David (no van en el post)

  • 3ª entrega, mismo formato. Enlaza con las partes 1 y 2. Con esto la serie suma 21 paradojas.
  • Sin ideología (C1). Monty Hall y San Petersburgo son las más «compartibles» en redes.
  • Títulos en MAYÚSCULAS, H1 único. ¿Seguimos la serie o la cerramos en 3 partes?

Material divulgativo de la casa, con sesgo minarquista declarado y contraste honesto. Borrador pendiente de revisión; cifras y fechas aproximadas. No es recomendación de inversión.