Pensiones en España: anatomía de una promesa a la que no le salen las cuentas

El gancho

El sistema público de pensiones es a la vez el mayor logro social de la España moderna y la mayor bomba de relojería de sus cuentas. Las dos cosas son verdad. Con la demografía que viene, las cuentas, tal cual están, no salen. No es ideología: es aritmética.

Reparto, no hucha

Tú no ahorras tus cotizaciones: el sistema es de reparto (pay-as-you-go). Lo que pagas hoy financia las pensiones de los jubilados de hoy; la tuya la pagarán los cotizantes del futuro. Es un contrato entre generaciones. La «hucha» (Fondo de Reserva) era un colchón pequeño que se vació (de ~66.800 M€ en 2011 a ~2.000 M€). Como no hay capital acumulado, el sistema depende cada año de que lo que entra cubra lo que sale.

La aritmética (la fórmula que lo explica todo)

(cotizantes × cotización media) ≥ (pensionistas × pensión media)

De ahí salen las cuatro únicas palancas: más cotizantes, más cotización por cotizante, menos pensionistas o más tarde, o menor pensión real. No hay quinta opción. Dos indicadores: afiliados por pensionista (~2,3 y bajando; cuando baja de 2 se rompe) y tasa de sustitución (España, de las más altas de la OCDE, ~70-80 %: prometemos pensiones generosas con demografía adversa). Cifras a verificar.

Dos motores del gasto que casi nadie explica

  • Efecto sustitución: los que entran se jubilan con carreras y salarios más altos que los que se van (cotizaron en una España más pobre): la pensión media sube sola.
  • Edad real < edad legal (jubilaciones anticipadas) y revalorización con IPC compuesta sobre un colectivo creciente: tensan el gasto a largo plazo.

La deuda: la visible y la invisible

  • Visible: el sistema no se autofinancia (déficit ~-1,5/-2 % del PIB) y se tapa con transferencias y deuda — que pagan las generaciones futuras.
  • Invisible (la grande): los compromisos ya prometidos (deuda implícita) suman varias veces el PIB. No figura como «deuda pública», pero es una obligación real.

El problema no es que «se acabe el dinero mañana»: es una promesa creciente sobre una base que se encoge, tapada con deuda que recae sobre los jóvenes. Es sostenibilidad y equidad intergeneracional.

Las reformas (parches en una y otra dirección)

2011 (Zapatero): edad a 67, cómputo a 25 años. 2013 (Rajoy): factor de sostenibilidad e índice de revalorización (políticamente tóxico). 2021-2023 (Escrivá): marcha atrás — vuelta a revalorizar con IPC (protege al pensionista pero dispara el gasto), MEI y destope de bases para ingresar más. El patrón: proteger el gasto y cuadrar subiendo cotizaciones, no conteniendo la promesa. AIReF y Banco de España avisan de que no basta.

Contraste: la mejor defensa del reparto

  • Da seguridad frente a los mercados (en capitalización, jubilarte tras un crac hunde tu pensión).
  • Las pensiones públicas sacaron de la pobreza a los mayores: función de seguro que hay que conservar.
  • La capitalización también tiene problemas (comisiones, exige cultura financiera, puede aumentar desigualdad; caso Chile citado en ambos sentidos).
  • El reparto puede sostenerse si cambian los parámetros (empleo, productividad, inmigración, ajustes graduales). No es inviable por definición; lo inviable es prometer mucho y no tocar ninguna palanca.

Salidas posibles (todas con coste)

Reformas paramétricas (edad ligada a esperanza de vida, cómputo a toda la vida laboral), cuentas nocionales (modelo sueco: reparto transparente y autoajustable), sistema mixto (pilar público mínimo + capitalización complementaria, poco desarrollada en España), fomento del ahorro, y crecer/emplear más. La verdad incómoda: pasar a capitalización pura obligaría a la generación de transición a pagar dos veces. Quien venda una solución indolora, miente.

La mirada minarquista (con sus límites)

Transparencia (que cada uno sepa la deuda implícita y qué puede esperar), libertad y diversificación (complementar sin desmontar el suelo público), y no prometer lo insostenible. Contrapeso honesto: el Estado debe garantizar un mínimo contra la pobreza en la vejez; el minarquismo no es abandonar al mayor, es hacer la promesa sostenible y honesta. (Cifras pendientes de verificar.)