Nuestra propuesta: financiación 100 % privada, cero aporte público. Un partido es una asociación privada de ciudadanos, no un órgano del Estado; financiar con impuestos las ideas ajenas (también las de quien no lo vota) es una forma de coacción.
Qué proponemos
- 0 € de subvención en todas sus formas (ordinaria, electoral, grupos, autonómica/local y fundaciones).
- Permitido: cuotas de afiliados, donaciones privadas (con límite y transparencia total), actividades propias y rendimientos del patrimonio.
- Cerrar el agujero de las fundaciones (que las empresas no entren por la puerta de atrás).
- Tope bajo de gasto electoral + transparencia radical (toda donación pública desde el primer euro) para nivelar el terreno sin dinero público.
La mejor objeción (y nuestra respuesta)
El dinero público nació por buenas razones: evitar la plutocracia (que no gobierne solo quien tiene mecenas ricos) e igualar oportunidades. Objeción: «sin dinero público, ¿no mandarán los partidos de los ricos?». Respuesta: transparencia radical + límites por donante + tope de gasto bajo + cerrar fundaciones + sanciones a tiempo. Es un paquete: si falta una pata, falla. (Alternativa documentada, aunque no es nuestra línea: el «bono democrático» tipo Seattle, donde el ciudadano —no el reparto— dirige un pequeño crédito público.)
Transición
Retirada escalonada (p. ej. −25 %/año) para que los partidos se reorganicen hacia sus afiliados, activando a la vez la transparencia y el tope, para que la salida del dinero público no abra la puerta a financiación opaca.