El objetivo: que el cargo sea un servicio temporal y rendido de cuentas, con reglas objetivas que quiten arbitrariedad. Los ejes (cada uno con su viabilidad: ley ordinaria vs. reforma constitucional):
- Retribución por fórmula objetiva: el sueldo sale de una fórmula pública (población representada, responsabilidad), ligada al salario medio del territorio, no de una autovotación. (Ley ordinaria.)
- Límites de mandato: el cargo como un paso en la vida, no la vida entera. (Ley ordinaria.)
- Fin de la partitocracia: quitar el monopolio de los partidos (listas abiertas/uninominales, separación Ejecutivo-Legislativo, al estilo Trevijano). (Reforma constitucional: el punto más difícil.)
- Rendición de cuentas: auditoría de la evolución patrimonial (explicar todo incremento). (Ley ordinaria.)
- Fin de privilegios: reducir/eliminar el aforamiento (igualdad ante la ley). (Reforma constitucional.)
- Puertas giratorias y financiación: reglas duras de conflicto de interés. (Ley ordinaria.)
Lo factible ya vs. lo de fondo
Estrategia realista y honesta: un paquete de ley ordinaria (factible ya: fórmula salarial, límites de mandato, auditoría patrimonial, puertas giratorias) + una propuesta de reforma constitucional como horizonte (partidos, sistema electoral, aforamientos). Decir qué es inmediato y qué es horizonte, sin brindis al sol.