Las tuberías del dinero: quién puede cerrar el grifo

Cómo leer las tablas (leyenda):

  • Billones son billones españoles (millones de millones). M = millones · mm = miles de millones.
  • Cuota en reservas ≠ cuota en pagos. Son dos medidas distintas del peso de una moneda: lo que los bancos centrales guardan (FMI, COFER) y lo que se mueve cada día (SWIFT). Mezclarlas es el error más común del tema.
  • Fechas: el mes o trimestre entre corchetes indica de cuándo es el dato (en la web, superíndice azul).

El dinero no es una cosa: es un sistema de tuberías. Cuando una empresa española paga a un proveedor chino, no viaja ningún billete: viaja un mensaje entre bancos, la orden pasa por uno o varios bancos intermediarios, y si el pago es en dólares —y casi la mitad de los pagos del mundo lo son— se liquida, al final, en un ordenador en Nueva York, aunque ni el que paga ni el que cobra sean americanos. Ese detalle técnico es el hecho político más importante de la economía mundial: quien tiene las tuberías decide quién puede usarlas.

Lo descubrió Irán en 2012 y 2018, cuando la desconectaron de SWIFT; lo descubrió Rusia en marzo de 2022, cuando en una semana le cortaron los bancos y le congelaron unos 300.000 millones de reservas que creía suyas; y lo están descubriendo ahora los bancos de medio mundo, que dejan de operar con quien Washington señala no porque lo ordene una ley, sino porque no pueden permitirse que les cierren el acceso al dólar. Esta es la foto de las tuberías: las que existen, las que se están construyendo para esquivarlas, y por qué el arma más poderosa del siglo se desgasta cada vez que se usa.

1. Las cinco tuberías por las que pasa el dinero del mundo

(La lectura de la tabla: de las cinco tuberías, cuatro pasan por Estados Unidos o por Europa, y la quinta —la que se inventó para escapar— acaba de ser regulada para que también pase. No hay ninguna por la que un país sancionado pueda mover dinero a lo grande sin permiso de Washington o de Bruselas. Todavía.)

2. Las tuberías alternativas: lo que China, Rusia y otros están construyendo

3. El caso que lo cambia todo: los 300.000 millones de Rusia

En febrero de 2022, en cuestión de días, Occidente congeló las reservas que el Banco Central de Rusia tenía fuera de Rusia: entre 275.000 y 320.000 millones de euros, según la cuenta, 210.000 millones de ellos en la Unión Europea y unos 185-190.000 millones en un solo sitio, el custodio Euroclear, en Bruselas. No fue el primer embargo de reservas de un banco central —Libia, Afganistán y Venezuela lo habían sufrido antes—, pero sí el primero contra una gran potencia con la que medio mundo comercia. Y abrió la pregunta que cuatro años después sigue sin respuesta: ¿de quién es ese dinero ahora?

A 17-sep-2026 la situación es esta. El dinero sigue congelado, no confiscado: legalmente es de Rusia, pero Rusia no puede tocarlo. Euroclear lo reinvierte y los beneficios extraordinarios se entregan a Ucrania. La Comisión Europea propuso en 2025 un "préstamo de reparaciones": convertir el efectivo en bonos de la UE, dar el dinero a Ucrania ahora, y que Rusia solo lo recupere si algún día paga reparaciones por la guerra; la idea se hundió en diciembre de 2025 por el veto de Bélgica, que es quien responde si un tribunal da la razón a Moscú, y la UE tiró de un préstamo de 90.000 millones con cargo a su propio presupuesto. Suecia, Países Bajos, España y Polonia han reabierto el asunto para la cumbre del 15-16 de octubre de 2026, y la Comisión busca otros 25.000 millones. Mientras tanto, el Banco Central de Rusia ha demandado a Euroclear ante un tribunal de Moscú por 230.000 millones de dólares.

Por qué importa más de lo que parece: no por Rusia, sino por todos los demás. Cada banco central del mundo que guarda sus reservas en dólares o euros ha visto que pueden congelarse en una semana por una decisión política que él no vota. Y ha sacado la conclusión lógica: comprar oro, que está en la fila del §2, y diversificar. El arma funcionó contra Rusia; el precio se paga en confianza, y se paga a plazos.

4. Cuatro lecturas de lo que esto significa

Primera: el dinero es jurisdicción. La razón de que Estados Unidos pueda sancionar a un banco turco por comerciar con Irán no es militar ni diplomática: es que el pago se hizo en dólares y, por tanto, pasó por Nueva York. Cada dólar que se mueve en el mundo es un contrato bajo ley americana. Esto convierte la moneda en un territorio: quien la usa entra en él. Y explica por qué el poder de sancionar no lo tiene el país con más soldados, sino el país cuya moneda todos quieren cobrar. Europa tiene una parte de ese poder —el euro y los custodios—, y por eso el dinero ruso es un problema europeo. China no lo tiene, y por eso construye tuberías.

Segunda: el arma se desgasta con el uso. Es la paradoja de las sanciones financieras. Cada vez que se cierra una tubería, los demás aprenden a no depender de ella: el oro de los bancos centrales, CIPS, mBridge, el comercio en yuanes entre Rusia y China, la Arabia Saudí que estudia cobrar petróleo en otras monedas. Nada de eso ha movido la aguja de forma dramática todavía —el dólar sigue en el 57% de las reservas frente al 71% de 2001, una caída lenta que ni siquiera se acelera—, pero la dirección es una sola. El poder de cortar el grifo depende de que la gente siga queriendo usar tu grifo, y cada corte les da una razón para buscar otro. Y ojo con el relato contrario: la cuota del dólar en los pagos, descontando los movimientos internos del euro, es del 59,6%, más alta que hace cinco años. La "desdolarización" es real en el oro y muy exagerada en todo lo demás.

Tercera: las alternativas no son alternativas, son refugios. CIPS mueve cifras enormes, pero casi todas son comercio chino en yuanes que antes se hacía en dólares; no es que el mundo haya adoptado el yuan, es que China paga en su moneda a quien no tiene más remedio que aceptarla. mBridge es una tubería china con cuatro socios. El oro no paga facturas. Lo que existe hoy no es un sistema paralelo, sino un conjunto de salidas de emergencia: sirven para que un país sancionado sobreviva, no para que prospere. Y esa es exactamente la situación en la que están Rusia e Irán: pueden comerciar, con descuento, con intermediarios y con retraso. La tubería alternativa funciona como una manguera de jardín funciona como alternativa a la red de agua.

Cuarta: la tubería nueva es el dólar digital privado, y es la más interesante. Durante diez años se pensó que las criptomonedas serían la escapatoria del dinero estatal. Lo que ha pasado es lo contrario: el 99,5% del dinero cripto estable es dólar, y desde la ley GENIUS de julio de 2025 sus emisores están obligados a guardar sus reservas en bonos del Tesoro americano y a congelar direcciones cuando lo ordene la autoridad. Estados Unidos ha convertido la herramienta que amenazaba su moneda en la forma más eficaz de exportarla: cualquier persona en Argentina, Nigeria o Turquía puede tener dólares en el móvil sin pasar por un banco, y cada dólar de esos es demanda de deuda americana —lo contamos en El mapa de la deuda—. Es la dolarización de los años ochenta, pero por Wi-Fi y con interruptor.

Contraste: la mejor objeción, y una respuesta honesta

Somos minarquistas y este post podría leerse como "el Estado usa el dinero como arma, y eso está mal". Pero la objeción seria está en la otra dirección, y hay que tomarla en serio: las sanciones financieras son la alternativa a la guerra. Cuando Rusia invadió Ucrania, las opciones eran mandar soldados, no hacer nada, o cerrar las tuberías. Congelar las reservas de un agresor no es una arbitrariedad: es lo que un Estado que se respeta hace en lugar de disparar, y es infinitamente más barato en vidas. Y la alternativa de que "nadie" controle las tuberías no existe: si no las controla un Estado democrático bajo leyes y tribunales, las controla otro Estado que no tiene ni lo uno ni lo otro, o las controla el crimen. Un mundo con SWIFT bajo derecho belga es mejor que un mundo con CIPS bajo el Partido Comunista.

La respuesta honesta es que todo eso es cierto y no contradice el post. Lo que el post señala es otra cosa: que el poder de sancionar se apoya en la confianza de todos los que no son sancionados, y que esa confianza es un capital que se gasta. Congelar a Rusia estaba justificado; el coste no lo paga Rusia, lo pagan los demás bancos centrales, que ahora compran oro, y los ciudadanos de los países que se quedan sin corresponsales sin haber hecho nada. Y hay una objeción de fondo que un minarquista no puede dejar pasar: un dinero que puede congelarse por decisión política no es del todo tuyo. Que esa decisión la tome un gobierno con buenas razones no cambia la naturaleza del hecho; solo cambia quién decide qué razones son buenas. Los stablecoins regulados y el oro en el sótano son las dos respuestas que ha dado el mundo a esa pregunta, y ninguna de las dos es una respuesta completa.

Para seguir leyendo en la choza

Quién debe a quién y por qué los bonos del Tesoro americano siguen siendo el refugio de todos está en El mapa de la deuda; lo que pasa cuando el grifo que se cierra es el del petróleo, en Los estrechos que mueven el mundo; y la pregunta de fondo —qué debe hacer un Estado y qué no— en la guía Minarquismo de 0 a 10.

Fuentes (verificación 17-sep-2026)

Sesgo declarado: somos minarquistas. La lectura de que "un dinero que puede congelarse no es del todo tuyo" es nuestra; los datos de quién lo ha congelado, a quién y cuánto, no. Y el contraste va en serio: las sanciones son la alternativa a la guerra.